Rodolfo Neira

Hoy miro la vida en color Full HD

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Luego de haber estudiado medicina y tras ejercer la medicina alópata, comenzó a cuestionarse el por qué pese a todos los avances científicos, aún seguíamos enfermos, incluso más precozmente enfermos. Desde el sentido común, algo no calzaba. Buscó, investigó y dio con la respuesta. Era momento de intentar complementar lo que ofrece nuestra medicina tradicional y la forma en que nos aproximamos a la salud de las personas. Para ello el primer paso era entender que no hemos sido conscientes, y que nuestro formato de vida nos conduce a tomar decisiones alejadas del autocuidado, siendo finalmente cada uno responsable de lo que nos sucede. Esta es la historia de Rodolfo Neira, quien se atrevió a un cambio, llevando hoy una forma de vida que pretende mostrar a más personas para que cada uno observe si le hace sentido o no.

“Cuando entras en ese estado de consciencia que te conecta contigo, y por ende con todos en la sintonía del amor universal, logras ser el diseñador de tu vida, permitiendo co-crear desde otro estado de conciencia”

Era un joven que creía tenerlo todo. Entró a estudiar medicina a la Universidad Mayor, se especializó en Medicina Interna y luego se sub especializó en Cuidados de Pacientes Críticos (Medicina Intensiva), en lo que actualmente ejerce como Alópata. Todo iba bien hasta el momento en que Rodolfo Neira, hoy de 38 años, comenzó a cuestionarse el por qué a pesar de los grandes avances científicos, las personas estaban muy lejos de sanar; al contrario, crecían en número y con patologías incluso nuevas. “Algo estaba pasando, y peor aún, sentía que no tenía las herramientas para sanar a nadie. Había aprendido mucho de enfermedades, pero nada de salud. Veía que la gran mayoría de las patologías llamadas “crónicas” eran parchadas con una aproximación farmacológica, sin entregar herramienta alguna a quienes la padecían”. Entendió que detrás de todo lo aprendido y publicado había un gran sesgo, un intenso control de nuestro sistema sanitario por parte de la industria farmaceútica, y que todos los hilos que se deprendían de los estudios en medicina, tenían una estrecha relación con esto.

Fue el momento en que sintió la necesidad de hacer algo al respecto. “Si bien siempre me he desempeñado en el área de la medicina alópata, sentía que había un camino que se podía recorrer en paralelo. Investigué, busqué, hasta que creí encontrar dónde estaban las claves desde donde las personas podían acceder a un estado de salud y felicidad”.

Rodolfo cuenta que ahí fue cuando entendió que todo partía por darnos cuenta que hemos sido muchas veces zombies autómatas, lo que nos conducía a una vida en base a la reacción emocional inconsciente; sin embargo, somos seres potencialmente conscientes, ya que tenemos la capacidad de lograr el estado de ecuanimidad, pero se requiere algo que se nos ha secuestrado, “la pausa”. Es desde acá que podemos acceder a la creación de redes neurales, que se alejen de la reactividad y nos permitan mirar la vida desde el prisma de la consciencia. La meta entonces, es Ser Conscientes, ya que desde aquella vereda, las elecciones de vida son enfocadas en el autocuidado, donde cada persona pone su estado de equilibrio y salud, por delante del resto. Es ahí donde todo cambia.”Cuando entras en ese estado de consciencia que te conecta contigo, y por ende con todos en la sintonía del amor universal, logras ser el diseñador de tu vida, permitiendo co-crear desde otro estado de conciencia”.

A Rodolfo se le presentaba un camino en el cual se atrevió a entrar, conocer y recorrer, y desde el cual hoy invita a otras personas a que sean parte de él, siempre y cuando a cada cual le haga sentido. No postula esto como “el camino”, sino que es otro más, como miles que existen, solo que este lo llevo a ver la vida desde un prisma lleno de propósito y trascendencia. “Es increíble cómo esta forma de caminar en la vida y de buscar el estado de despertar (consciencia) es capaz de permear en muchas personas, lo que vive la humanidad es un punto de inflexión muy poderoso, el cual muchos ya percibimos. Cuando quienes te rodean te ven en esta frecuencia, muchos de ellos enganchan contigo de manera natural, sin forzar, sin proselitismos, y de esta forma vas aportando lo que yo creo es un aporte humanitario, entendiendo que si queremos que nuestro mundo cambie, tú debes ser el motor de ese cambio”.

Junto a Rodolfo nace el concepto de “Medicina de la Consciencia”, la cual parte de la base que todos tenemos el potencial para vivir este estado de consciencia, desde donde se van produciendo los grandes cambios, independiente de las circunstancias. Sin embargo, no se nos entregará tan fácil nuestro “despertar”, la mayoría de las veces será a través de “crisis”, de salud, laborales, económicas, relacionales o vocacionales, las cuales impactarán profundamente en nosotros. Es desde esa vereda donde se nos entrega una gran oportunidad, la de generar cambios, y de llevarlos a cabo limitando el miedo. Será el inicio del camino hacia un estado del ser consciente.

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“ME ATREVÍ”

“Tras la crisis, se inicia la búsqueda. Es en esta búsqueda cuando te replanteas muchas cosas y te atreves a generar el cambio en tu vida que siempre has deseado, pero que muchas veces no realizas por miedo. No soy el “señor consciencia”, sigo en constante aprendizaje en este caminar, poniendo el foco de la atención en cada cosa que hago”, reflexiona Rodolfo.

“En mi caso, el atreverme a vivir este camino no fue fácil. Darme cuenta que no estaba en mis manos sanar a nadie, sino que eran ellas mismas las que podían hacerlo sin un tercero que mediara, me llevó a enfrentar paradigmas que aún están arraigados profundamente en la sociedad. ¿Te imaginas lo qué es eso? Pero en paralelo también fui descubriendo que en la medida en que vas entregando herramientas a las personas que se dan cuenta de lo que son capaces de hacer y crear, ellas gestionan y viven “la pausa”, con disciplina y trabajando el auto-conocimiento. De esta manera, esto empieza a resonar fuertemente en sus entornos y muchas veces generan un campo mórfico que se disemina poco a poco”.

Para una gran mayoría, un cambio drástico en la forma de abordar la vida se asocia directamente con el miedo, pero este no fue el caso de Rodolfo, quien estuvo en todo momento conectado con la convicción de que las cosas podían y debían hacerse de otra manera. “Mi postura nunca ha sido ir en contra de la medicina alópata, pero sí mi objetivo es levantar información paralela a la oficial y que se sepa que existe una opción que se complementa con ella, que se conecta con el verdadero estado del ser y que te conduce a una realidad totalmente diferente, donde eres capaz de acceder al estado de felicidad, ya no considerándola como un momento de bienestar, sino apuntando a lograr un estado de ecuanimidad, desde el cual todo está bien. Más allá de las circunstancias, podrás diseñar la vida que siempre has deseado. Eso que parece magia y milagro, no es más que la aplicación de la gran tecnología que disponemos cuando logramos controlar el estado errático y dual de la mente”.

“El gran problema que estamos teniendo es que no existe tiempo para el estado “de pausa”, la cual es condición fundamental para lograr el auto-conocimiento y que es perentorio para generar la red neural que te conducirá a ver la vida libre de reacción emocional, desde el estado de consciencia. Tenemos que buscar más espacios para crear las pausas y hacerlas parte de nuestras vidas, debemos gestionar nuestro tiempo, salirnos del exceso de trabajo y permitir que nuestras vidas vuelvan a tener sentido, porque es la única forma de conocernos y así empezar a entender la importancia del auto cuidado. Si te das cuenta de eso, tus acciones con el resto y contigo mismo van a cambiar si o si”.

“De seguro te preguntarás cómo abordar esta medicina con un paciente grave o terminal. En este caso lo que se les enseña es a que desde este estado le den un sentido a su vida, que comprendan su real propósito, que acepten su enfermedad, libres de juicios, ya que desde ahí nacerá en ellos una clara sensación de trascendencia. Hay que entender que en la medida en que eres más consciente, todo será posible de co-crear, solo dependerá de tu frecuencia vibracional lograda. El problema es que hoy las personas no quieren efectuar este trabajo, y prefieren el camino conocido. Todo esto que te hablo exige un trabajo, disciplinado, del día a día, y no hablo de irse a un Ashram en India, ni a un templo en Tailandia; no, nada de eso, acá el trabajo significa tiempo para ti y practicar el estado de consciencia, pues están los centros neutrales esperando que se creen los circuitos neuronales que contactan con ella”.

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UNA VIDA, UN ANTES Y UN DESPUÉS

Para Rodolfo el haber conocido y puesto en práctica esta Medicina de la Consciencia le permitió entender que en su vida existe un antes y un después.

“Creía que lo tenía todo y que mi vida caminaba de manera perfecta, pero cuando descubrí que en mí habitaba muchas veces en forma oculta, una insatisfacción, más allá de los logros externos y más encima de que no estaba la opción de sanar a nadie, fue cuando me vi enfrentado a una crisis de vida. Viví con dolor la noche oscura del alma, lo que me permitió conocer lo que hoy vivo día a día. Comprendí que el amor es la tecnología más poderosa que disponemos, solo debemos acercarnos a él. Conocí esta nueva manera de vivir la medicina a partir de la primacía de la consciencia, desde entonces puedo decir que comenzó esta nueva etapa, en donde la relación con mis cercanos, mi familia, amigos e incluso en la manera de expresarme con respecto a otros, cambió. Te puedo decir que hoy soy capaz de ver la vida en color full HD, en donde día a día busco ser la mejor versión de mi mismo, intentando una vida ecuánime y libre de dualidad, con un claro propósito, permitiéndome aportar desde mi vereda y navegando la vida desde el océano de la Felicidad, ya no entendida como un momento de bienestar impermanente, sino como un profundo estado del ser”.

“Ello te abre la puerta para trabajar la salud desde el interior y desde ahí llegar a conectarte con lo esencial. Te das cuenta que la felicidad no está en el éxito, ni en los logros, sino en saber quiénes somos, en aceptarnos y en buscar a través de nuestras habilidades y pasiones dónde queremos estar. Acá radica el principal principio de salud de nuestro cuerpo: la coherencia. Desde esta perspectiva, podemos convertirnos en personas más plenas, sanas y felices. Es una forma de vida que me atreví a probar y desde la cual hoy concibo mis días. Descubrí que no hay terapia más efectiva que la que uno hace de sí mismo”. Los productos que Rodolfo Neira trabaja y recomienda lo puedes encontrar en www.al-grano.cl.

 

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